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Foto Anahí 1

UN EJEMPLO: La «Número 1» en la vida y el fútbol

¡INCLUSIÓN!

Esther Anahí tiene síndrome de down y es arquera en la Escuela de Fútbol “El Cóndor”. Fanática de Racing Club, es un ejemplo de inclusión e igualdad. Fundación Amigos por el Deporte le abrió las puertas. Conoce su hermosa historia.

En la familia López se respira fútbol en cada rincón del hogar. Y la ceremonia de ver a Racing Club no se cambia por nada. Y Esther Anahí es la primera que se sienta frente al televisor para ver a su amada Academia. Y ni hablar cuando festejó el último título de la Superliga vestida de celeste y blanco en la peatonal, con el bombo de la hinchada en mano.

Anahí es feliz en la Escuela de Fútbol y tiene una gran relación con sus compañeros.

Su amor por la redonda no es de ahora, creció rodeada de hermanas (Erica), Laura, Alejandra) y hermanos (Héctor, Mariano, Danilo)- son siete en total – que tienen la pasión futbolera impregnada en la piel. Así como mamá Dora y papá Néstor, que la cobijaron y criaron sin prejuicios. Y es que es un ser muy especial, que irradia amor y simpatía a cada paso.

Ama jugar al fútbol y estar bajo los tres palos, defendiendo a su equipo.

Anahí (26 años) tiene síndrome de down y la contención que recibió por parte de su familia hizo que llevara siempre una vida dedicada al estudio y al deporte. Por eso después de cada clase no dudaba en cruzar la calle y sumergirse en el potrero frente de casa. No importaba quiénes estaban en su equipo y cuáles eran sus rivales. Para ella sólo importaba correr detrás de un balón. O mejor, calzarse los guantes para convertirse en una de las arqueras del juego. Sin dudas el arco es su lugar en el mundo cuando pisa el verde césped.

Junto a Javier Murcia, Coordinador y profesor de la Escuela de Fútbol «El Cóndor»

A sus hermanas se les dibuja una sonrisa cuando hablan de sus progresos.  “Desde chiquita le gustó jugar a la pelota, ama el fútbol. Para ella es una pasión, disfruta mucho cuando está dentro de la cancha”, cuenta Erica, que no le pierde pisada en sus entrenamientos.

Con Mamá Dora, que la acompaña a todos lados y no se pierde un entrenamiento.

Pero claro, la historia fue cambiando porque un día su primo Maxi empezó a jugar en la Escuela de Fútbol “El Cóndor” y Esther Anahí no dudó en acompañarlo todas las semanas. Primero miraba detrás de la tela, pero no tardo, sin inhibiciones, en meterse a jugar con los demás chicos, siempre con  su camiseta de Racing pegada al cuerpo. Como una más, como debe ser en una sociedad inclusiva y de igualdad para todos “Desde el principio se adaptó sin problemas, es una genia y le gusta mucho jugar”, explica Javier Murcia, Coordinador, quien junto a Maximiliano Rodríguez trabajan en la escuela. Ambos profesores, martes y jueves, le dan rienda a un momento muy lindo con los pequeños.

Sin dudas que Esther Anahí se ganó el cariño de todos sus compañeros.

Mamá Dora desborda de orgullo cuando habla de Ana, como muchos le dicen. Y deja un mensaje claro que todos deberían tomar. “Estoy encantada que vaya a la Escuela de Fútbol. A ella le gusta ir y la tratan muy bien. Cuando era chica nos encontramos con personas que no eran buenas y marcaban diferencia, pero yo le quiero decir a los padres que no deben tener tabúes. Que dejen los prejuicios de lado y los lleven a hacer actividades, que hay lugar para todos. Debemos construir una sociedad abierta. Nuestra enseñanza hizo que Anahí sea una persona muy independiente”.

De chiquita se enamoró de Racing y no se pierde ningún partido de la Academia.

Por todo esto se entiende cómo Esther Anahí transcurre su vida. Feliz y construyendo su camino sin barreras. Haciendo lo que ama, y por supuesto custodiando y resguardando a sus compañeros desde el arco. Y sí. Es la “Número  1”

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