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Ricardo Rosales: «Fadep me abrió las puertas de All Boys»

ENTREVISTA

El volante, quien se encuentra en el Albo, no se olvida de su paso por Fundación Amigos. Aún tiene fresco en la memoria el ascenso, y deja en claro que desde Buenos Aires es el hincha número uno del equipo. “Ahí viví una de mis mayores alegrías”, cuenta el zurdo.

El fútbol siempre da alguna recompensa. Sólo hay que saber ganarse la oportunidad y no bajar los brazos para conseguir  el premio mayor.

Y Ricardo Rosales vaya si aprovechó su chance. Tras una gran campaña con Fundación Amigos donde consiguió el título del Federal C, el talentoso volante -de gran recorrido en clubes de la provincia y con paso por Honduras- cambió de aire y subió un escalón.

A Ricky le sonó el teléfono y no dudó cuando le comentaron sobre la posibilidad de ponerse otra camiseta. Armó las valijas y se mentalizó que la prueba en All Boys era para no desaprovecharla.

El zurdo la rompió en las prácticas del Albo y Pablo de Muner, el entrenador del equipo, dio el visto bueno para su incorporación y jugar así en la B Metropolitana.

El zurdo mediocampista fue clave en el ascenso de Fadep.

Ya instalado en Buenos Aires, Ricardo habla de su nueva etapa y no olvida su paso por Fadep, donde vivió una de sus máximas alegrías futbolísticas.

-¿Cómo estás viviendo esta desafío en All Boys?

– La verdad es que estoy muy feliz, disfrutando de este momento en mi carrera. Obviamente es un paso adelante, más en un club como All Boys que tiene mucha historia en el fútbol argentino. Lo vivo con tranquilidad y responsabilidad, tratando de hacer lo mejor día a día para cumplir con los objetivos en el club.

-¿Esperabas que se diera esta chance o tenías otros objetivos?

-Sí, sí. Uno siempre trabaja  todos los días para mejorar y cumplir con las metas, y así estar en categorías superiores. Por suerte me tocó tener un gran torneo en Fundación Amigos, lograr el ascenso y ser observado por clubes de otras divisiones. Hoy estoy en All Boys que es muy importante, trabajando y esperando que las cosas salgan tan bien como en Fadep. Después, seguramente, vendrán cosas mejores.

-¿Con qué te encontraste cuando llegaste al club?

-La situación cuando llegué al club no era la mejor, el ánimo era malo y la situación económica estaba complicada, pero en este momento el club está saliendo a flote. Es una institución grande, con mucha historia y prestigio, y el objetivo es conseguir el ascenso. Es un torneo largo, duro y difícil, con equipos que tienen grandes jugadores. Es una división complicada y trataremos de dar lo mejor y seguir mejorando. Queremos hacer un buen campeonato.

-¿Qué te dejó la etapa en Fundación Amigos?

-La verdad que mi paso por Fundación Amigos fue muy positivo, desde el primer llamado que me hicieron nunca dudé en sumarme, y más conociendo a Sebastián Torrico. Sabía el proyecto que tenían y gracias a Dios se cumplió con el objetivo de ascender, de pelear algo lindo y ganar prestigio. Fue el club que me abrió las puertas  para tener la chance de jugar en All Boys.

Ricardo dio un salto importante en su carrera futbolística

 

-Tenés un gran recuerdo del club.

-Es un club donde dejé muchos amigos, hasta el día de hoy tengo relación con varios muchachos y por eso tengo los mejores recuerdos de Fundación Amigos.

-Seguís al equipo y estás al tanto de lo que pasa.

-Seguro, obviamente estoy interiorizado de lo que pasa en Fundación, de cómo le va en el torneo. Soy un hincha más del equipo desde Buenos Aires y espero que le vaya siempre bien, peleando por los títulos.

En Fundación vivió una de sus mayores alegrías.

En Fundación Amigos vivió una de sus mayores alegrías.

 

 

-¿Qué es lo que más recordás del ascenso?

-Lo que siempre contamos con los muchachos, y que es una anécdota, es que perdimos los dos primeros partidos y entró Sebastián al vestuario y nos dijo” tranquilos muchachos, que vamos a ascender”. Era una locura, porque después para clasificar en la última fecha dependíamos de otros resultados que al final se dieron. Luego de eso, cada instancia que íbamos pasando era más difícil. En la final contra Rincón del Atuel, cuando el árbitro pitó el final, fue un momento de mucha alegría y puedo decir que uno de los más grandes deportivamente. Es un recuerdo que voy a tener en mi memoria por mucho tiempo.